A todas nos ha pasado tener épocas en las que, sin motivo aparente, estamos más cansadas y no hay manera de levantar cabeza. Curiosamente, cuanto más intentas descansar, más cansada estás y más ganas tienes de pasar todo tu tiempo libre en el sofá o en la cama. ¿Cómo es esto posible? Hay diferentes motivos por los que puede pasarte que siempre estés cansada, deberemos analizarlos y decidir cuál es el caso de cada una:

1. No practicas deporte. Al revés de lo que puedas imaginar, practicar deporte nos mantiene activas y menos cansadas. Esto se nota especialmente si habitualmente practicas deporte y dejas de hacerlo por el cansancio: cuanto más lo evites, más cansada estarás y más difícil será salir del círculo vicioso.

No es necesario machacarte cada día en el gimnasio ni dedicarle horas y horas. Se ha demostrado que practicando 20 minutos de ejercicio 3 veces a la semana se puede mantener un nivel de energía adecuado para un adulto. Hay opciones para todos los gustos: caminar o correr, nadar, ir al gimnasio…

2. Te saltas el desayuno. Se ha dicho por activa y por pasiva, pero hay gente que sigue sin desayunar o tomando solo un café. Si es la comida más importante del día, es por algo: la energía que consumes en el desayuno te mantiene durante gran parte del día, ¿cómo vas a estar bien si te lo saltas?

Lo ideal es desayunar alimentos que nos den energía de absorción lenta: cereales integrales, fruta, proteína… Un zumo natural con una tostada integral con jamón es una opción ideal, o tal vez un café con leche y cereales junto a una fruta. ¡Hay mil opciones posibles!

3. No bebes bastante agua. La deshidratación, aunque no sea grave, nos lleva a una reducción del flujo sanguíneo y, por tanto, nos llegan menos nutrientes y oxígeno a los músculos. ¿Resultado? Estás cansada a todas horas.

Para mantener una buena hidratación no es necesario que te marques objetivos imposibles que te llevan a renunciar y no beber nada de nada. Si consigues beber 1,5 litros de agua al día (6 vasos) estarás lo suficientemente hidratada como para estar sana. Eso sí… ¡agua, no refrescos o café!

4. No consumes suficiente hierro. Puede ocurrir que no incluyas en tu dieta de manera regular alimentos con hierro o que, tal vez, no lo asimiles bien. Ten en cuenta que, para absorber bien el hierro, debes consumir también vitamina C (cítricos, kiwi, fresas, tomate, pimiento, perejil…).

¿Qué alimentos son fuentes de hierro?

– Pescados como las anchovas, las sardinas o los boquerones,.
– Mariscos de concha como las ostras, almejas, mejillones o berberechos.
– La yema del huevo.
– Los cereales integrales, especialmente el germen de trigo o la levadura de cerveza.
– La mayoría de legumbres.
– Las verduras de hoja verde oscuro.
– Todas las carnes y las vísceras.
– Frutos secos como las almendras, las nueces, los pistachos o las pipas de girasol.
– Frutas como las uvas o el mango.